Belle & Sebastian: Dear catastrophe waitress

Dear catastrophe waitress

Escocia, 2003

Rough Trade

Una de las grandes virtudes de Belle & Sebastian, banda escocesa liderada por Stuart Murdoch, es su gran sentido del humor, del que hacen gala lo mismo en sus portadas -a menudo fotos del propio Murdoch, protagonizadas por el grupo y amigos- que en sus canciones. No siempre funciona este recurso, pero no cabe duda de que se divierten. Su nombre, como muchos ya lo habrán notado, hace referencia a una novela escrita por Cecile Aubry y una serie que muchos de nosotros -me incluyo- seguíamos por televisión.

Dear catastrophe waitress es uno de sus ejemplos más cuajados. Después de las malas reseñas que obtuvieron The boy with the arab strap (1998) y Fold your hands child, you walk like a peasant (2000), el giro que dio la banda fue, además de adecuado, muy afortunado. Ya sin la colaboración de la chelista y vocalista Isobel Campbell, con una nueva compañía discográfica y un nuevo equipo de producción, liderado por Trevor Horn, quien se encargó del lanzamiento de bandas como Tatu y del renacimiento de la clásica Yes.
Las más importantes revistas especializadas, como Rolling Stone, Uncut o NME, valoraron positivamente el primer álbum de la banda tras tres años de receso. ‘En menos de una hora, Belle and Sebasitan han revertido su declive’, señalaba NME. Y tenía razón.
Con sencillos como Step into my office, baby , en el que se detalla de forma cómica una relación amorosa-laboral y I’m a cuckoo, donde los arreglos instrumentales pueden trasladarnos la obsesión del protagonista con los relojes. La jocosa ‘furia’ laboral retorna en You don’t send me, donde los instrumentos de viento le dan un toque brillante a la melodía.
La colección de buenos temas de este disco no para allí. If she wants me es una delicada balada, no exenta de energía, al igual que If you caught yourself in love, donde la voz de Murdoch da consejos efectivos para prevenirse del enamoramiento con esa fuerza aterciopelada propia de la banda. Las mismas cualidades armónicas se aprecian en Asleep in a sunbeam y Wrapped up in books.
Para rematar un disco redondo, está una de las canciones que, a mi juicio, es uno de los himnos modernos del rock independiente. Se trata de Piazza, New York catcher en el que se habla del legendario pelotero Mike Piazza, de los Mets de Nueva York y que fue empleada en el soundtrack de Juno, cinta que también marcó esa época.