Cristina Branco: O descubridor. Cristina Branco Canta Slauerhoff

O Descubridor. Cristina Branco canta Slauerhoff

 

Portugal, 2000

 

Universal.

 

Calificación: 4.5 Orejas

 

 

La música tiene sus cosas. Hay canciones, temas que tienen sus momentos, que el azar pone en el momento adecuado y es de allí desde donde se crea el tan llevado y traído soundtrack de nuestras vidas.

 

Ese es el impacto personal que tuvo este disco, de esa gran fadista portuguesa llamada Cristina Branco, nacida hace 40 años y dignísima continuadora de las glorias de Amália Rodrígues. Grabado durante 1999 en Holanda y Portugal, este disco retoma los poemas de Jakob Slauerhoff, considerado uno de los poetas holandeses más importantes del siglo pasado.

 

La vida del buen J. Jakob merece por lo menos un párrafo. Nacido en el poblado Neeuwarden, Slauerhoff estudió medicina en Ámsterdam y después se enroló en un barco mercante que hacia ruta por las Indias Orientales. Fue el inicio de una vida errante, que lo llevó en distintos barcos al Lejano Oriente y América Latina. Uno de sus principales amores fue la lengua portuguesa, y se inspiró en Camões para Het verboden rijk, uno de sus libros más importantes. Murió a los 38 años, aquejado por la malaria y la tuberculosis.

 

El disco es una delicia de principio a fin, lleno de sonidos marinos, de esa nostalgia triste tan portuguesa y, extrañamente, tan holandesa. El álbum inicia con Os solitários, fado tristísimo en el que se asegura que el invierno es sólo una farsa del verano, y denota la melancolía de los soles navegantes.

 

O Descobridor es una autobiografía brevísima del escritor, en donde asegura que le tenía amor a la tierra que el mar le ocultaba.  Sin excepción, las 12 canciones que integran este álbum hacen alarde técnico y melódico, con la voz de Cristina Branco como un estandarte bellamente soportado por Custódio Castelo, responsable de la guitarra portuguesa y la traducción de los poemas, Alexandre Silva, Fernando Maia y más.

 

Ninguna revisión de esta breve joya -sólo dura 33 minutos- quedaría completa sin mencionar dos de las canciones más importantes, tanto del disco como, según mi opinión, de la carrera de esta gran artista: Vida triste, desgarradora canción acerca del abandono de la persona amada, O Enjeitado, deseo poético de Jakob Slauerhoff de reposar al lado del Tajo, donde la vida es ‘sublime y lenta’.

 

Mención aparte merece A uma princesa distante, poema triste, totalmente integrado en la tradición del fado en donde, a manera de despedida, el poeta deja claro que sería capaz de hacer lo imposible si valiera la pena, aunque fuera sólo un poco. Un disco bello, recomendable para pasar la tarde con una copa de Oporto y viendo llover tras la ventana.