Rolling Stones: Voodoo lounge

Voodoo lounge.

Reino Unido, 1994.

Virgin

Calificación: 4.5 orejas

Es curiosa la forma en la que algunos genios se relacionan. Incluso, es extraño que dos niños, quienes se conocieron en la primaria del condado de Dartford Maypole, cercano a Londres, se convirtieran en una de las duplas creativas más prolíficas de todos los tiempos.

Azar aparte, lo que es indudable es que, si bien es discutible que sean la banda de rock más importante de todos los tiempos, sí son una de las agrupaciones más influyentes y, quizá, la más longeva de las bandas aún en activo. De hecho, hoy mismo cumple 50 años de actividad en los escenarios: en 1962 debutó en el club Marquee con una atípica alineación de seis integrantes.

Como en el Laberinto también respetamos las efemérides, vamos a hablar de uno de los discos que, a mi juicio, marcaron la trayectoria reciente de esta gran banda. Se trata de Voodoo Lounge, disco lanzado en 1994, cinco años después del cuestionado Steel Wheels, y que fue uno de los dos discos lanzados en la década de los 90 por la banda.

Primero un poco de contexto. Durante los 80, los Stones acostumbraron a la gente a sacar un disco nuevo aproximadamente cada tres años, cada disco estaba acompañado de una gira por Estados Unidos, cada gira estaba acompañada por el desgaste entre las cabezas visibles de la banda… y eso reventó a finales de la década. Así, Voodoo Lounge es interesante desde su concepción, como el primer álbum del grupo tras una pausa creativa de un lustro y después de la inclusión del grupo en el Salón de la Fama del Rock and Roll.

Fue una producción muy esperada y que no decepcionó. De acuerdo con Barbara O’Dair, columnista de la revista Rolling Stone, el disco ‘reveló la quintaesencia del rock and roll que desarrolló el grupo a lo largo de sus más de 30 años de carrera’.  La producción tuvo sus particularidades: fue la primera que se realizó sin la participación del bajista original de la banda, Bill Wyman, y se presentó tras los discos solistas de Richards y Jagger titulados ‘Main offender’ y ‘Wandering spirit’, respectivamente, los cuales no tuvieron el éxito ni de ventas ni de crítica esperado.

El disco ofrece un amplio abanico de texturas musicales. Desde las desgarradoras baladas The worst y Out of tears hasta la energética Love is strong, el álbum no sólo muestra las primeras influencias musicales de los Stones, como Muddy Waters (de cuya canción Like a rollin’ stone tomaron el nombre) o Chuck Berry, sino que también retoma las mejores armonías del propio grupo, mostradas en muchos de sus discos de los 70, particularmente en Some girls.

Sweethearts together demuestra ese ligero sentido del humor que ha caracterizado a la banda británica, mientras que Brand new car es una burlona analogía al desenfreno juvenil. Coronan el bloque temas como Sparks will flySuck’on of jugular, tema que destaca por la potencia de la voz de Jagger y el tambor rítmico del gran Charlie Watts.

No obstante, una de sus canciones más recordadas -al menos por mí: recuerdo que durante ese año Coca-Cola sacó algunos discos promocionales de la gira de los Stones por México, en los que se incluía este tema- es Blinded by rainbows. Relacionada con el conflicto irlandés entre el Ejército Republicano Irlandés y el Estado Británico, esta canción es todo un himno en contra del militarismo y la sinrazón.

 

La melodía es perfecta y estremecedora: la voz de Jagger cantando frases como ‘¿has besado alguna vez a los chicos que han visto cómo le disparan a su padre?’, es poderosa. Un himno contemporáneo que complementa uno de los discos que no pueden pasar desapercibidos por ningún melómano que se precie de serlo.