Blur: Leisure

Leisure

Reino Unido, 1991

Food records

Calificación: 3.5 Orejas

 

Hace 20 años, un grupo de cuatro jóvenes músicos sacudió la escena musical británica con una propuesta fresca, a medio camino entre la energía del punk y la delicadeza del mejor pop, con un acento muy británico.

Nacida en 1988 bajo el nombre de Seymour, esta agrupación poco a poco se fue alimentando del sonido Madchester para transformarlo en un ritmo más complejo y elegante. Con su primer sencillo, titulado She’s so high, le mostraron al mundo que la potencia en las guitarras no está peleada con un acento sobrio y agradable.

Recibido con críticas positivas por la mayoría de las revistas especializadas, este álbum logró colocarse en el séptimo lugar de las listas de popularidad británicas y le abrió las puertas al britpop, estilo que alcanzaría su auge durante la década de los 90.

La formación de estos estudiantes de arte se nota en la correcta construcción de las piezas. Aunque entre los tracks del álbum se incluyen temas que formarían parte de la historia de esta legendaria banda, las otras canciones no desmerecen. Por ello críticos como Andrew Collins de la revista NME señaló que ‘Blur no son el futuro, sino el presente del rock and roll’.

A la antecitada She’so high, que se convertiría en un clásico instántaneo, acompaña Sing, canción incluida en la banda sonora de Trainspotting, cinta con la que Danny Boyle retrató a la juventud británica de la época. Su ritmo semi lento, pero enérgico y constante, ya muestra la maestría en el manejo de los coros que perfeccionaría en discos posteriores.

Wear me down y Slow down son canciones que siguen las convenciones musicales de la época: baterías enérgicas y guitarras, que se aplacan al son de una voz tranquila que se impone con elegancia. Aún las letras no tienen la madurez ni la profundidad de años posteriores, pero ya se puede advertir que estos chicos tienen la cabeza bien amueblada.

Por último, este disco contiene una de las canciones que, a mi juicio, representan de mejor forma el sonido característico que haría de Blur una de las bandas británicas más importantes de todos los tiempos. Se trata de There’s no other way, en donde se aprecia una correcta mezcla de ritmo, tiempo y armonías, proyectadas con esa elegante energía que los seguiría en sus siete álbumes. También conseguirían ese acento estético en sus vídeos,  los cuales siempre contaron con elementos cotidianos dramatizados con efectos muy ligeros y un manejo de cámaras impecable.

Con todo, Damon Albarn, fundador y vocalista del grupo, señaló el año pasado en el documental ‘No distance left to run’ que este disco le parecía horrible y que habían tenido suerte de presentarlo en una época en la que, a pesar de hacer las cosas muy mal, podías intentarlo una segunda vez. Como dijera el Quijote, cosas veredes, amigo Sancho.