The Verve: Urban hymns

 Urban hymns

UK, 1997

Hut records

Calificación: 3 orejas

Corrían los últimos años de los 90, y The Verve era ya una banda añeja en la escena musical británica. Conocida por sus problemas internos -y externos con las drogas, este quinteto originario de Wigan se reunía, una vez más, para intentar retomar un lugar que poco a poco se habían ganado.

Y vaya que lo hicieron. Urban hymns se convirtió, de forma incluso inesperada para ellos mismos, en su disco más exitoso, que les dio proyección más allá de la Gran Bretaña.

La banda, formada por Richard Ashcroft y Nick McCabe en 1989, estuvo marcada de manera potente por los escándalos de drogas en los que se vio inmersa. El comportamiento violento e indisciplinado de sus integrantes fue la guinda que, a la postre, hizo que el grupo se desintegrara.

Como un extraño momento de claridad antes de la ruptura definitiva llegó este álbum, galardonado en su momento con el Premio Brit al Mejor disco de 1998.

En esta placa es en la que se puede apreciar el genio de Ashcroft y compañía, aunque también se nota su cansancio. Temas como Sonnet y Neon wilderness son lentos y llevan a ambientes desenfadados e incluso alucinantes, mientras que los guitarristas trabajan horas extra en piezas como The rolling people yDrugs dont work, tema que sirvió como sencillo del álbum y llegó al primer lugar en las listas británicas.

A pesar de ser considerado uno de los discos básicos del brit pop, con una gran relevancia dentro de la construcción de este movimiento, se siente como si algunos temas se repitieran o fueran sólo continuaciones de temas anteriores. Esto sucede con Velvet morning, que podría ser un puente entre This time y Neon wilderness.

Sin embargo, la canción más conocida del disco -y de la carrera de The Verve es, sin duda, Bitter sweet symphony. Considerada por publicaciones como NME y Rolling Stone como una de las mejores canciones indie de todos los tiempos, esta pieza no estuvo exenta de polémica.

Para crearla, Richard Ashcroft empleó, con el debido consentimiento, algunos acordes de The last time, canción de The Rolling Stones. Tras el éxito mundial obtenido por la melodía, el mánager de los Stones decidió demandar a The Verve por emplear más porciones de las debidas en la canción, lo que los obligó a ceder los derechos a Mick Jagger y Keith Richards.

Al margen de toda polémica, es una gran canción que habla un poco del cansancio con el que Ashcroft miraba a la sociedad. Cansancio -y sociedad- que perdura en nuestros días.